"Digno rival" dijo mientras estiraba su mano para levantar a su hermano, tumbado en el suelo tras su combate. Siempre fue más fuerte, cosa que al hermano siempre le ha molestado. Se llevaban bien, uno de 26 y el otro de 19, casi 20. No tenían la mejor relación, pero solo se tenían a ellos mismos, ya que cuando eran pequeños un grupo de piratas saquearon su pueblo, prendiéndole fuego y matando a toda persona que se encontraban, incluyendo los padres de éstos. 10 años llevan siendo nómadas, comiéndose los animalitos que vayan cazando y pidiendo limosna a quien se encontraran es sus viajes y en los pueblos que visitaban. Estaban acostumbrados a una vida en la calle, por tanto se sabían los truquitos y escondites de ladrones y bandidos. Al fin y al cabo, ellos también lo eran. Entrenaban sus habilidades de combate a diario el uno con el otro, no podían quedarse atrás en esa vida. Eran respetados entre las personas de su clase, pero ellos sabían perfectamente que no hay honor entre ladrones, así que solo podían contar con ellos mismos. A pesar del estilo de vida que tenían, no vestían sucios. No aparentaban ser así. Les gusta la vida pacífica y tranquila, sin problemas, pero en su situación se veían obligados a traicionar para poder sobrevivir.
Escuchan los pasos de un caballo, y cuando se acercan más al sonido escuchan también las ruedas de un carruaje. Se miraron y asintieron, sabían lo que tenían que hacer. El mayor se tumbó sobre el camino, haciéndose el desmayado, mientras que su hermano se quedó a su vera intentando "reanimarle". Cuando el cochero los vio, paró el carruaje y se bajó. A su vez, salió una dama del carruaje.
-"¡Dios mío!¿Qué le ha pasado?"- Exclamó la dama, a lo cual le respondió con aspavientos el menor
-"Mi hermano... Se ha colapsado de repente, estábamos buscando a nuestros padres y del cansancio y la fatiga se ha colapsado. ¡Tiene que ayudarnos, por favor!
El cochero, susurrándole a la dama -"Esto tiene pinta de ser una farsa, ¿Cómo es que se ha colapsado en medio del camino?¡Bah! No hay nadie que se crea esta trola. Vayámonos cuanto antes, mi dama"
-"¿¡Pero qué dices!?¿Esperas que deje a estos dos chavales aquí, sin ayuda, sin comida ni agua?"
El cochero, sin confiar aún en los chavales, mira resentido a la dama, pero ella se mantiene fuerte
-"Móntalos ahora mismo, y tú ayuda a subir a tu hermano" dijo la dama mientras se montaba en el carruaje.
Pocos minutos después, estaban montados en el carruaje yendo hacia un paradero desconocido. Muchas cosas pasaban por la mente de todo el mundo presente. El cochero, pensando en la seguridad de la dama y de cómo poder disponer de los chavales con eficacia, ya que se veían fuertes y él solo no podría con ambos. La princesa, pensaba en los chavalines. "¿Estarán bien? ¿Dónde estarán sus padres? ¿De dónde son? ¿Estarán preocupados?" Solamente se preocupaba por ellos, pero le había cogido especial interés al mayor de los dos. El menor, admiraba la genuina gratitud y belleza de la dama, pero pensando que había metido la pata, que no sabía dónde se estaba metiendo. "¿Cómo saldremos de esta?" pensaba y pensaba sin parar. Y el mayor, que se mantenía aun en su estado de 'desmayo', no sabía cómo se veía la dama, no sabía si su hermano estaba bien, solamente escuchaba el carruaje y el caballo, y pensaba en cuándo sería el mejor momento para poder despertar.
Al cabo del rato, el hermano menor le preguntó a la dama -"¿A dónde vamos?" a lo cual le respondió la dama -"Vamos a mi pueblo. Os llevaré a mi castillo, y conoceréis a mi padre, con suerte os dará comida y os podréis marchar."
Los hermanos se quedaron confusos y con un sentimiento de estar perdidos, no sabía dónde se estaban metiendo.
Cuando llegaban al pueblo, el mayor empezó a despertarse, haciendo como el que acaba de volver en sí. Se le daba bien, lo había hecho muchas veces. Su hermano y la dama centraron su atención en él, mientras pedía agua con una voz débil.
-"Aguanta un poco más, estamos llegando ya al pueblo" Dijo la dama
Poco a poco se fue reincorporando, y cuando miraron por la ventana vieron un pueblo descontento y pobre, con miradas asesinas hacia el carruaje. Se preocuparon, pero la dama no le dio mucha importancia. De pronto, se encontraron una puerta en una amplia muralla, y cuando la cruzaron, vieron el pueblo más bonito que jamás habían visto en sus años de largas travesías. Tenía mucha vegetación, estaba bien iluminado, se notaba que era un pueblo donde la gente tenía dinero. Las personas vivían felices y estaban a punto de alabar a la dama por su mera presencia. Los hermanos empezaron a pensar, ¿Qué tipo de pueblo es este? Se quedaron verdaderamente patidifusos, y mientras se preguntaban lo que pasaba llegaron a un castillo. El carruaje se paró, y se bajaron la dama, los hermanos y el cochero.
-"Ya hemos llegado, mi dama."- Dijo el cochero, aún desconfiando en los jóvenes
La dama le hace una seña para que se vaya, y se gira hacia los chavales.
-"Mi padre es un rey estricto, así que os tenéis que comportar de muy buena manera para ganaros su confianza. Si lo hacéis bien, puede que incluso os de un poco de comida y algo de beber. Seguidme."
Los hermanos se miraron atónitos. -"¡¿Esta tía es una princesa?! Tío, la hemos liado gorda. ¿Cómo coño vamos a salir de esta ahora?"- Dijo el pequeño, atacado de los nervios.
-"Tranquilo, deja que yo hable y piense en lo que podamos hacer."
Siguieron a la princesa, adentrándose en el castillo. Era un castillo enorme, con los techos altísimos y había criadas en todos lados, listas para traer lo que la familia necesitase.
-"¿Dónde está mi padre?" Preguntó la dama, a lo cual una criada baja la mirada y apunta al comedor.
Se dirigen hacia el paradero del rey, y cuando entraron en el comedor, ahí estaba él, zampándose un banquete.
-"Padre, me he encontrado a estos dos hermanos en el camino de vuelta a casa, uno desmayado en el camino y el otro ayudándole. El cochero no se fía de ellos, pero sus intenciones no son malas. ¿Podemos ayudarles dándoles un poco de comida y algo que beber?"
El rey se quedó mirándolos, mientras comía. Al acabar lo que tenía en su boca, llamó a una criada e indicó que se llevasen a los hermanos a un cuarto de invitados. Siguieron a la criada, y se quedaron en el comedor la dama y el rey.
-"¿Qué pasa? ¿Es que no puedes ayudar a un par de pobres chavales que no tienen nada? ¡¿Acaso no tienes suficiente con todo tu reino?!". La dama estaba indignada, pero el rey se quedó indiferente mientras mascaba su comida.
-"Hija, no conoces de nada a estos chavales. No sabes nada de ellos. ¿Sabes de dónde vienen? ¿Sabes quiénes son realmente? ¿De verdad conoces sus intenciones? Seguramente ni sabes cuáles son sus nombres..."
-"¡Basta ya papá! Lo tienes todo, y aún así no puedes darle dos pedazos de pan a dos chavales que no tienen nada. Eres una persona egoísta y cruel"- Dijo la dama, marchándose con un cabreo.
Antes de que la dama saliera, el rey le dijo en voz alta -"¡Los quiero fuera antes de que anochezca!"
Mientras tanto, los hermanos estaban en la habitación contemplando lo que acaba de pasar.
-"Tío, tenemos que salir de aquí YA. ¿No ves cómo es la gente aquí? ¡Esto fue un error!"-El hermano pequeño había perdido la calma por completo
-"No te preocupes, yo te cuidaré. Saldremos de esta, de verdad, incluso podemos acabar bien parados. Es verdad que de aquí no vamos a poder escapar fácilmente sin el permiso del rey, pero seguramente acabemos en un calabozo si no hacemos nada para intentar huir. Este castillo está rodeado de guardias, entonces tendremos que tener máxima discreción a la hora de salir. Coge lo que veas valioso y prepárate para salir con cautela"
Justo después de acabar lo que estaba diciendo, entra la dama en el cuarto de invitados. -"Mi padre no os quiere dar comida, no se fía de vosotros. También quiere que os vayáis antes de que anochezca. Acompañadme a mi cuarto, os esconderé ahí
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